Llegamos a Pisa y parecía que todo el mundo hacía el “inrerrail”. Aquí casi todos los guiris llegamos desde Florencia en tren. Así fue como lo hice hace 23 años, y así es como lo hemos hecho ahora. La diferencia es que con el “interrail” te sale “gratis”, solo te tienes que subir al tren y con un poco de suerte incluso ni te piden los billetes…
Bueno, pues pasamos el día en Pisa, salimos de Florencia prontito y llegamos de vuelta a la tarde justo a tiempo para ver de nuevo el atardecer desde nuestro sitio preferido.
En Pisa hay que ver lo típico, la torre inclinada. Qué lástima de preciosa catedral y de baptisterio de Pisa, que están justo al lado de la torre y nadie les hace ni caso… Ah! Y como no, hay que hacerse la típica foto que se hace TODO el mundo que viene hasta aquí (especialmente los japoneses, o “ponjas” como dicen los argentinos, que son unos auténticos especialistas) la de la ridícula pose haciendo que se sujeta la torre… creo que debe ser una de las fotos “tontas” más repetidas del mundo (como el desnudo más fotografiado del mundo, el que fotografiamos ayer, el del David).
Y es que aquí puedes ver a cientos de personas haciendo la misma foto en la pradera que hay al lado de la torre… es la leche!!!! No puedes andar sin fastidiarle la foto a alguien… o que te la fastidien a ti. De verdad que hay cientos de tíos haciendo la misma fotito!!! (lo bueno va a ser cuando vea la foto que me hice de pequeño y la compare con la de ahora…porque por su puesto no se conoce la persona que se vaya de Pisa sin hacerse la fotito…)
No lo recordaba tan masificado el sitio, y tampoco sé si cuando vine costaba lo que ahora, pero desde luego sacan una pasta al día por subir a la torrecita. Entre que está masificado y te dan sitio para dos o tres horas después y que cuesta 15€…
Es curiosa la sensación al subir a la torre. Al estar inclinada y al ser la escalera circular, notas como te vas hacia los lados según vas subiendo. A mí me recuerda a la mítica atracción del parque de atracciones de Madrid “La casa magnética”, donde la casa tiene una inclinación que te hace perder el equilibrio, los de la casa sabrán a que me refiero. Lo mejor llega a la mitad de la subida, cuando rodeas la torre por fuera y ves la caída, sobretodo en el lado que está inclinado, que parece que te vas a caer. Yo que miro para atrás y me veo a Estefi andando a 2 por hora y pegada a la pared. Me recordaba lo que le pasaba a mi hermano, y es que los dos sufren vértigo. Pero al final llegamos arriba y pudimos disfrutar de unas bonitas vistas y unas cuantas fotos.
La torre de Pisa es muy bonita pero demasiado famosa, así que está muy, pero que muy masificada. Aunque como digo yo, si en un sitio hay mucha gente es porque lo merece, y en este caso desde luego lo vale.
PD: Papa, volvimos a subir a la colina para ver el sol esconderse tras Florencia, pero de nuevo ni rastro del “cocomero”… menos mal que por los mercados sí que encontramos…
Ah! y parece ser que sólo lo llaman así en la Toscana.

